La contaminación atmosférica es uno de los problemas más importantes que tienen lugar en las ciudades.
¿Qué es smog urbano?
No es extraño observar en las grandes ciudades el cielo cubierto por una niebla de humo denso. El concepto smog proviene de las palabras inglesas “Smoke = humo” y “Fog = niebla”. Se utilizó por primera vez a principios del siglo XX por H.A. Des Voeux. Este término alude a la niebla gris o pardo-rojiza que se aprecia sobre las ciudades como consecuencia de la contaminación atmosférica.
El smog es una contaminación que afecta a la calidad del aire. Se origina mediante la combinación del aire con partículas contaminantes durante un largo período de tiempo a altas presiones (anticiclón). Esto implica el estancamiento del aire y el mantenimiento de gases nocivos en la capa llamada troposfera.
El esmog consiste en una mezcla química de humo y niebla con concentraciones elevadas de óxido de sulfuro y nitrógeno, hidrocarburos y partículas de plomo, manganeso, cobre, níquel, cinc y carbón.
El smog de Londres fue una de las primeras ciudades en detectar este fenómeno ambiental. Posteriormente, han sido motivo de estudio el smog en ciudades como Tokio, Pekin, y Los Ángeles. En España es habitual ver smog en Barcelona y Madrid.
La causa del smog urbano
Al principio, las causas del smog urbano eran debidas a las emisiones de hollín y azufre de las calefacciones empleadas y a las emisiones de las chimeneas de las industrias. Más tarde, también se le sumaron las de los vehículos y las procedentes de la quema de carbón.
La geografía de la ciudad es otro factor que influye en este fenómeno atmosférico. Es más probable la aparición de smog urbano en ciudades costeras o elevadas en las que el aire suele quedar estancado en los anticiclones.
La formación de smog ocurre cuando se combinan en la atmósfera los gases contaminantes con los rayos ultravioleta del sol. En ese momento, se produce una mezcla tóxica de ozono y nitrato peroxiacilo.
Las clases de smog
Existen dos tipos de smog: el sulfuroso y el fotoquímico. El primero es el resultado de la descomposición en la atmósfera de los gases de azufre en presencia de niebla. El segundo sucede al reaccionar los óxidos de nitrógeno con la luz solar a temperaturas elevadas.
El smog fotoquímico
La niebla fotoquímica o smog fotoquímico sucede mediante la mezcla de contaminantes de primarios (emitidos directamente a la atmósfera, como NOx e hidrocarburos volátiles) y secundarios (formados a partir de los anteriores al incidirles la luz solar, como el ozono troposférico, el peroxiacilo y radicales hidroxilos).
El ozono es una molécula muy reactiva que en contacto con otros contaminantes, genera un gran variedad de sustancias tóxicas. Estas causan una gran contaminación fotoquímica, como nitratos de peroxiacilo, peróxido de hidrógeno, radicales hidroxilo, formaldehídos, etc.
La acumulación de estos gases origina la formación de una nube tóxica. Suele aparecer en un período de alta presión, que provoca la falta de velocidad en el aire. Así se forma una niebla fotoquímica. Esta bruma está compuesta por gotas de agua y aire contaminado. El resultado es una atmósfera nociva, irritante, incluso tóxica.
El smog fotoquímico se estudió por primera vez en Los Ángeles en 1943. La combinación de óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles procedentes del escape de los vehículos reaccionaban, catalizados por la radiación solar, para formar ozono troposférico y nitrato de peroxiacilo. Entonces, se oscurecía la atmósfera, y las partes inferiores adquirían una tonalidad pardo rojiza. Además, en el aire se concentraban sustancias dañinas para personas, animales, plantas, incluso materiales expuestos.
El esmog fotoquímico reduce la visibilidad, irritando los ojos y el aparato respiratorio, incluso aumenta el índice de mortalidad. Esto se produce con más frecuencia en ciudades con costa o cercanas a ella, o en ciudades situadas en valles amplios, con zonas arbóreas abundantes. Su mayor incidencia se produce en las horas centrales del día, cuando la radiación solar es mayor, acelerando la producción de los contaminantes secundarios.
Este tipo de smog urbano sucede con mayor frecuencia en condiciones anticiclónicas, fuerte insolación y vientos débiles.
El smog sulfuroso
El smog sulfuroso, smog industrial, smog ácido, smog húmedo o smog reductor, fue muy típico en grandes urbes industriales (principalmente Londres y Chicago) debido a la contaminación por óxidos de azufre procedentes de la combustión del carbón, que reacciona con el vapor de agua de la atmósfera, formando ácido sulfuroso (de ahí su denominación) y una gran variedad de partículas sólidas en suspensión y que luego son precipitados en forma de lluvia ácida.
Este tipo de smog, origina una espesa niebla cargada de contaminantes, con efectos muy nocivos para la salud de las personas, la supervivencia de los vegetales y la conservación de edificios, estatuas y otros materiales, principalmente en las zonas urbanas dentro del país.
En países desarrollados, este fenómeno ha desaparecido gracias a la mejora en la tecnología ambiental. Los combustibles se queman en instalaciones con mejores sistemas de depuración o dispersión. Sin embargo, en zonas del mundo con poca sensibilización ambiental continúa existiendo.
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