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El esplendor de un jardín tiene múltiples amenazas. Algunas de ellas de carácter irreversible, y pueden destruir el trabajo de un buen diseñador de jardines.

Es necesaria una buena formación de diseño de jardines para evitar estos problemas del jardín. En este post vamos a desarrollar los dos riesgos más habituales, que pueden derivar catástrofe.

La sequía de un jardín

¿Qué es la sequía de un jardín?

Los expertos en diseño de jardines y los paisajistas, especialmente los que trabajan en el sur de Europa, siempre consideran cómo las condiciones climáticas afectan a las plantas del jardín.

Muchas plantas son resistentes a la sequía de un jardín. Cuando las colocamos en el jardín, de forma natural crean comunidades vegetales que resisten en estas condiciones adversas, y mantienen el jardín en esta época de stress hídrico. La mayoría de estas plantas provienen de hábitats mediterráneos similares, por lo que es fácil integrarlas en nuestro jardín.

El uso de plantas diferentes puede significar que el diseño del jardín va a cambiar, sin embargo, puede aportar un aire nuevo y mantiene el conjunto con un aspecto agradable. Los resultados se pueden alcanzar fácilmente con plantas que tienen poca exigencia de humedad y de mantenimiento.

Soluciones para la sequía de un jardín

Analizar las necesidades de riego

Un motivo frecuente por el que sucede el colapso del jardín es un insuficiente o excesivo suministro de agua al jardín.

La cantidad de riego a suministrar al jardín debe ser calculado en el diseño del proyecto del jardín y ajustado levemente en la primera temporada a las condiciones reales.

Las necesidades hídricas de un jardín requieren algo más que un post para explicarlas. Si te interesan puedes adquirir estos conocimientos (y ampliar todos los puntos apuntados en este artículo) en el curso de Diseño de jardines: criterios y cálculos hídricos.

 

Implantar un sistema de riego de alta eficiencia

Las diferentes técnicas de riego presentan eficiencias muy distintas y en estos casos la sequía puede castigar muy duramente una técnica inadecuada. En la tabla mostramos alguna de ellas.

Técnica de riego Eficiencia (%)
Inundación 40-50
Chorro 55-70
Aspersor rotativo 65-80
Cañón de riego 60-65
Goteros 80-95
Microrriego 80-90

Fuente : US Environmental Protection Agency

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El riego eficiente consiste en aportar agua lo más cerca posible de las plantas. Existen varias técnicas como los goteros, la microaspersión y la utilización de canalizaciones porosas:

  • Los goteros son dispositivos que aportan agua de manera puntual en poca cantidad (de 2 a 12 litros/h) con una presión del orden de 1 bar. Esta aportación se realiza a través de orificios de pequeño diámetro (de 1 a 1,5 mm) o por la canalización del agua en tubos de sección reducida (de 0,5 a 1,5 mm) en una longitud importante (de 0,1 a 1,0 m). Los goteros se fabrican normalmente de PVC. Los goteros con orificios presentan un riesgo elevado de taponamiento. Existen goteros con autorregulación que, con ayuda de resortes u otros dispositivos, mantienen el caudal relativamente constante dentro de una franja de presión dada.
  • La microaspersión consiste en utilizar microdifusores instalados en canalizaciones y muy cerca del suelo. Este procedimiento se conoce comúnmente como “goteo”. La aspersión se limita a la superficie ocupada por los cultivos, con un alcance de entre 1 y 2,5 m. Los caudales son más elevados que el sistema anterior. Oscilan entre 10 y 60 litros/h. Es una técnica muy extendida en la arboricultura agrícola y de viveros. 
  • La microaspersión se construye con un aparato en el cabezal de la red, unas conducciones de PVC (o polietileno de baja densidad), y de microdifusores de polietileno de baja densidad destinados a regar una planta. El cabezal permite regular el caudal de agua y filtrar el agua. Las tuberías son más o menos resistentes dependiendo que se trate de conducciones principales o secundarias. Los diámetros de las conducciones suelen oscilar entre 10 y 16 mm.
  • Las canalizaciones porosas consisten en dirigir el agua hacia el suelo en toda su longitud. No obstante, es una técnica compleja debido al riesgo de taponamiento, la irregularidad de los caudales y la inmadurez del sistema radical.

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Otras soluciones para la lucha contra la sequía de un jardín

Cultivar profundamente el terreno

Consiste en introducir grandes cantidades de materia orgánica para mejorar la estructura del suelo, la retención de agua y la disponibilidad de agua para las plantas. Se recomienda emplear abundante materia orgánica como: estiércol muy descompuesto, abono para el jardín, el compost de setas, o la corteza compostada.

Plantas compatibles con el suelo

Seleccione plantas que se adaptan al tipo de suelo del jardín. Estas serán más tolerantes a diferentes condiciones climáticas, así como de los problemas de plagas y enfermedades.

El color de la cubierta vegetal

Elija las plantas con color gris-verde o plata deja, ya que reflejan los rayos del sol, lo que ayuda a conservar la humedad dentro de los tejidos vegetales.

El césped del jardín

El césped requiere una gran cantidad de agua para manifestar todo su esplendor, sin embargo, una época de sequía no es suficiente para acabar con él. Los céspedes son sorprendentemente tolerantes a la sequía. Se recuperan bien en las lluvias de otoño, incluso si hay zonas marrones y resecas al acabar el verano.

Emplear fertilizantes

Aplique la cantidad suficiente de fertilizantes porque las plantas utilizan el agua más eficientemente donde los niveles de nutrientes son suficientes. Pero no demasiado fertilizante, ya que esto puede animar un crecimiento demasiado exuberante en verano, requiriendo riego extra, y luego ser dañado por las heladas en invierno.

Plantación en la época adecuada

En el supuesto de introducir plantas mediterráneas en el jardín, se deben plantar en primavera, cuando la tierra se está calentando. La mayoría de estas plantas sufrirán si se plantan en otoño. Es muy probable que las raíces no sobrevivan al frío y la humedad de la temporada invernal.

Plántulas de edad temprana

Las especies vegetales de menor edad tienen mayor capacidad de enraizamiento. Una solución contra la sequía es plantar especies vegetales muy jóvenes. Así desarrollarán una mayor capacidad de recuperación y aumentaran sus condiciones de adaptación. Se recomienda plantar en otoño para que hayan desarrollado las primeras fases de crecimiento antes que llegue el tiempo seco.

Plantación hidratada

Se recomienda hidratar las raíces en el momento del trasplante en el jardín. Antes de plantar la especie vegetal elegida, se debe empapar la planta dentro de su maceta hasta que las burbujas terminen de salir a la superficie.

Lecho de grava

Después de la plantación, se recomienda cubrir con un lecho de grava de 5 a 7,5 cm. Otras posibilidades son una capa de compost o una capa de paja cubierta de grava. Esto servirá para ayudar a retener la humedad, mientras las plantas enraízan en el suelo del jardín.

El riego de la primera temporada

La primera temporada de plantación es la más vulnerable, por eso siempre debe estar cuidada y bien regada. De esta forma, las raíces agarrarán bien en el sustrato. Una vez enraizadas, se convertirán en mucho más tolerante a la sequía. Asegure el riego de todas las nuevas plantas para el resto de la temporada.

Detalle del curso de “Experto en diseño de jardines”. Fuente: www.tecpa.es

Las malas hierbas de jardín

¿Qué son las malas hierbas?

Las malas hierbas de jardín son plantas que crecen en lugares inapropiados, es decir, donde no queremos que aparezcan según nuestro diseño de jardín. Por eso, este aspecto se debe contemplar al inicio del proyecto.

El nombre de malas hierbas viene porque compiten con otras especies del jardín por la luz, el agua y los alimentos.

Las malas hierbas presentan numerosos inconvenientes como:

  • estropear la cuidada estética de nuestro jardín
  • crear un entorno propenso a enfermedades y plagas
  • ahogar al resto de plantas y arbustos
  • generar alergias
  • pinchar o dañar nuestra piel.

La aparición de malas hierbas de jardín trae consigo consecuencias negativas para el desarrollo del jardín, como la disminución del crecimiento de las especies de nuestro jardín o el deterioro de las infraestructuras (caminos, canales, pavimentos,…)

Existe una multitud de malas hierbas. No obstante, de forma sencilla podemos dividirlas en dos clases:

Las malas hierbas anuales

Estas malas hierbas perviven durante todo el año, gracias a su ciclo de vida. Germinan, nacen, crecen, sueltan sus semillas y luego mueren. Pero cuando las semillas germinan se reproduce todo el ciclo.

Las malas hierbas perennes

Las malas hierbas perennes también son llamadas vivaces. Son las malas hierbas de jardín que duran más de dos años. Por tanto, la pesadilla se repite porque renacen al año siguiente. Estas especies causan más problemas que las anuales.

Recomendaciones para evitar la aparición de las malas hierbas de jardín

Cómo en tantas otras ocasiones, la mejor opción es evitar que aparezcan. Para ello, os planteamos varias opciones:

Antes de plantar o sembrar resulta muy recomendable limpiar el terreno, sacar todas las semillas no deseadas, que se encuentran en ese momento.

Otra opción consiste en no dejar espacio para que surjan con la plantación de especies tapizantes. Estas son plantas que crean un manto tupida y no dejan espacio libre para otras especies.

En caso de jardines amplios se puede prevenir la aparición de malas hierbas con mallas antihierba. Estas mallas extendidas permiten el paso del agua, pero no deja que broten las malas hierbas de jardín. Para embellecerlas es habitual cubrirlas con corteza de pino, grava o cantos rodados.

Otra opción sencilla y eficaz es colocar el riego por goteo. El efecto de no regar en las zonas de tierra desnuda provoca que aparezcan menos hierbas no deseadas. en otras palabras, se trata de regar la zona donde se localizan nuestras plantas de jardín.

Siempre es recomendable arrancar las hierbas anuales para que no suelten las semillas y vuelvan a germinar al año siguiente.

Cuando queramos multiplicar plantas en macetas o semilleros debemos utilizar mantillo, turba, arena de río y tierra externa a nuestro propio jardín.El motivo es evitar que aparezcan las hierbas y semillas propias de nuestro jardin.

Soluciones para combatir las malas hierbas

  1. Malas hierbas anuales: hay que tener mucho cuidado con este tipo de hierbas, ya que experimentan varios ciclos dentro de una misma temporada. Esto significa que suelen producir grandes cantidades de semillas y, por lo tanto, se reproducen fácilmente y a gran velocidad.

El invierno es una buena época para deshacerse de estos molestos hierbajos. Lo mejor es enterrarlos en el fondo de zanjas, mezclándolos con abono orgánico o compost para el jardín. Otra opción más drástica y agresiva con el medio ambiente es utilizar herbicidas. Estos se aplican directamente en el suelo y generan una capa que impide el crecimiento de la planta en la fase de germinación. Para prevenir la aparición de estas malas hierbas de jardín, se puede aplicar estos herbicidas un máximo de dos veces al año (en primavera y en otoño).

2. Las malas hierbas perennes viven periodos superiores al año. Sobreviven al invierno, gracias a los tallos y raíces que tienen bajo tierra. Se tiene que excavar y arrancar de cuajo la raíz de cada una de las plantas. La solución más eficaz es quemarlas, y devolver al suelo los nutrientes.

El principal problema es que si la cortamos en superficie, sólo conseguiremos arrancar la parte exterior de la planta, pero no la raíz. Conseguiremos un entorno aparentemente limpio, pero la planta se mantendrá viva en la tierra. Los medios habituales de arranque son: con la mano, con la azada, o con la desbrozadora.

3. La azada es la herramienta más empleada tradicionalmente, y se emplea en jardines de pequeño tamaño.  

Para lograr un rendimiento mayor hay que preparar bien la azada. De esta manera resultará más fácil arrancarlas desde la raíz. Conviene realizar esta tarea en un día cálido y seco. Así las malas hierbas de jardín se marchitan y se mueren con facilidad. Es conveniente que no se esparzan las semillas de estas especies no deseables.

4. El acolchado, también llamado mulching, es muy útil para estos casos. El mulching consiste en recubrir el suelo donde están las plantas. Se emplean diferentes materiales para impedir que las semillas reciban la luz. Así no pueden germinar y se acaba el ciclo. Este sistema permite mantener la humedad del suelo. Al mismo tiempo, la materia orgánica se descompone y aporta nutrientes a la planta.

Tanto el polietileno negro como el acolchado orgánico forman una barrera física. Esta separación impide el crecimiento de hierbas no deseadas, calienta el suelo y conserva la humedad. Esta técnica puede adelantar la floración del jardín hasta tres semanas.

Si se elige el polietileno, hay que fijar los bordes. Es habitual colocar piedras pesadas para que no se vuelen con repentinas ráfagas de viento. Si se prefiere el acolchado orgánico, se puede utilizar como fertilizante del suelo. Es muy cómodo porque al final de la temporada se entierra y se mezcla con el suelo. Así se mejorará su estructura y composición para la siguiente estación.

  1. La última solución son los productos químicos. Sólo se ha de utilizar si falla todo lo demás, porque los herbicidas matarán todo el tejido verde que encuentren. Además es peligroso si se tiene niños o animales que puedan entrar en contacto con el jardín.

De cualquier forma, si nos vemos obligados a utilizarlos, conviene consultar al vendedor. Nos debe asesorar sobre cuál es el más conveniente según las características de nuestro jardín. Si tenemos un proyecto del jardín estará bien definido: el tipo de suelo y las malas hierbas que se quieran eliminar. Es conveniente que nos asesoré sobre la forma de aplicación y las precauciones que debemos emplear.

Si deseamos mantener las condiciones naturales en nuestro jardín, estos productos deben ser biodegradables y no nocivos para la salud humana

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