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La importancia de descontaminar un suelo es un aspecto relativamente moderno, ya que debido a su escasa percepción ha pasado inadvertido hasta que se han descubierto las graves consecuencias que produce.

La falta de legislación y de conciencia medio ambiental conducía a las industrias a deshacerse de sus residuos (peligrosos o no) con el mínimo coste y sin precaución de ningún tipo. Por eso, en numerosas ocasiones, la gestión de residuos se limitaba a enterrar los desechos en algún lugar de la parcela, y taparlos con tierra. Esta situación ha cambiado drásticamente gracias al avance de la conciencia social por el respeto al medio ambiente. 

Actualmente, la sociedad y las empresas se han dado cuenta de los beneficios de la sostenibilidad y de la importancia de mantener unas buenas condiciones en el medio ambiente. Situando como objetivo, en el presente y futuro próximo, mantener y mejorar las condiciones del medio ambiente para que las generaciones futuras hereden la naturaleza en iguales o mejores condiciones que nuestra actual generación.

Sin lugar a dudas, experiencias vividas como la pandemia actual nos ha hecho reflexionar por nuestra forma de vida y como queremos el futuro del planeta.

¿Cómo descontaminar el suelo?

La FAO diferencia entre estos dos tipos de contaminación del suelo. Estos son:

Contaminación puntual: se debe a razones concretas. Tiene lugar en áreas reducidas y sus causas son fáciles de identificar. Esta contaminación terrestre es habitual en las ciudades, los emplazamientos de antiguas fábricas, los alrededores de las carreteras, los vertederos ilegales y las depuradoras.

Contaminación difusa: abarca territorios muy amplios y sus causas son diversas o difíciles de identificar. Este suceso implica la dispersión de contaminantes a través de sistemas aire-suelo-agua. Tiene un impacto importante sobre la salud humana y el medio ambiente.

Los métodos o tecnologías de saneamiento utilizan diferentes principios de acción para recuperar suelos contaminados (físico-químico, biológico o térmico). Además, dependiendo de la forma de implantación, estos métodos se pueden considerar in-situ o ex-situ.

Si estás interesado en desarrollar estos temas lo mejor es realizar nuestro curso.

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La obligación de descontaminar el suelo

La legislación también ha avanzado en este sentido. La Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados en su título V trata sobre la regulación de los suelos contaminados. Esta Ley trata de lograr un mejor conocimiento de la situación de los suelos contaminados y regular las obligaciones de información que adquieren los titulares de las actividades potencialmente contaminantes del suelo y los titulares de los suelos contaminados.

La declaración de un suelo como contaminado obliga al propietario a descontaminar el mismo, y para ello se deberán acometer las actuaciones necesarias diseñadas y supervisadas por una empresa especializada en este aspecto.

La descontaminación del suelo implicará la eliminación de la nota marginal en el Registro de la Propiedad, restableciendo los derechos originales del propietario sobre el terreno.

Las limitaciones que implican un suelo contaminado son, entre otras: la suspensión de la ejecutividad de los derechos de edificación y otros aprovechamientos del suelo.

También, se puede efectuar la descontaminación del suelo por vía voluntaria. Sin necesidad de una declaración del suelo como potencialmente contaminado, se puede presentar un Proyecto de recuperación voluntaria.

Se recomienda que este tipo de proyectos sea desarrollado por ingeniero ambiental.

Tras la ejecución del proyecto se acreditará que la descontaminación se ha llevado a cabo en los términos previstos en el proyecto, y se registrará en la Administración competente.

Las competencias en suelos contaminados en las Comunidades Autónomas

La legislación nacional atribuye a las Comunidades Autónomas la competencia en la gestión de los suelos contaminados. En concreto, las Comunidades pueden:

 

  1. Declarar, delimitar y elaborar un Inventario de Suelos Contaminados.
  2. Elaborar una lista de prioridades de actuación en atención al riesgo de la contaminación del suelo para la salud humana y el medio ambiente.
  3. Declarar que un suelo ha dejado de estar contaminado tras comprobar que las operaciones de limpieza y recuperación se han realizado de forma adecuada.
  4. Determinar la forma y plazo en que ha de procederse a las actuaciones de descontaminación de suelos.
  5. Autorizar acuerdos voluntarios o establecer convenios de colaboración entre los obligados a realizar los trabajos de descontaminación de suelos y las administraciones públicas competentes.

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